En enero de 1991 comenzó la Operación Tormenta del Desierto, la campaña militar liderada por Estados Unidos y una amplia coalición internacional para expulsar a las fuerzas iraquíes de Kuwait.
La operación destacó por el uso masivo de tecnología avanzada, incluyendo misiles guiados de precisión, sistemas de navegación por satélite y aviones furtivos como el F-117 Nighthawk.
Durante semanas, la coalición llevó a cabo una intensa campaña aérea destinada a destruir las capacidades militares iraquíes. Posteriormente, una ofensiva terrestre de apenas unos días logró liberar Kuwait y derrotar al ejército de Saddam Hussein.
El conflicto mostró al mundo la enorme ventaja que proporcionaban la superioridad tecnológica, la guerra electrónica y la coordinación entre fuerzas terrestres, navales y aéreas.
Muchos analistas consideran que Tormenta del Desierto marcó el inicio de una nueva era en la guerra moderna, cuyas lecciones continúan influyendo en los conflictos actuales.

