Los nuevos drones de los que casi nadie habla… y que podrían cambiar la guerra para siempre

Mientras el mundo observa los drones FPV sobrevolando Ucrania, una revolución mucho más silenciosa está comenzando en tierra y en el mar. Robots terrestres, embarcaciones no tripuladas y operaciones completamente automatizadas podrían redefinir la forma de combatir durante las próximas décadas.

Introducción

Durante los últimos años, la guerra en Ucrania ha convertido los drones en protagonistas absolutos del campo de batalla.

Las imágenes de pequeños drones FPV destruyendo carros de combate, atacando trincheras o persiguiendo vehículos han dado la vuelta al mundo y han demostrado que una tecnología relativamente barata puede destruir sistemas militares valorados en millones de euros.

Sin embargo, mientras toda la atención se centra en los drones aéreos, una revolución aún mayor está pasando prácticamente desapercibida.

Cada vez es más frecuente ver robots terrestres transportando munición, evacuando heridos o atacando posiciones enemigas, así como drones marítimos capaces de hundir buques, realizar sabotajes o controlar amplias zonas costeras.

Lo que hasta hace pocos años parecía ciencia ficción está comenzando a formar parte de la guerra moderna.

Y la pregunta ya no es si estos sistemas cambiarán la forma de combatir.

La verdadera pregunta es:

¿Hasta qué punto sustituirán a los soldados en las primeras líneas del frente?

La nueva generación de drones

Cuando escuchamos la palabra “dron”, la mayoría pensamos inmediatamente en un pequeño aparato volando sobre el campo de batalla.

Sin embargo, el concepto de sistema no tripulado va mucho más allá.

Actualmente existen tres grandes categorías que están transformando la guerra:

  • UAV (Unmanned Aerial Vehicle): drones aéreos.
  • UGV (Unmanned Ground Vehicle): vehículos terrestres no tripulados.
  • USV (Unmanned Surface Vehicle): embarcaciones no tripuladas.

Los primeros ya son conocidos.

Los otros dos todavía no.

Pero probablemente sean los que más evolucionarán durante la próxima década.

Robots terrestres: la infantería mecánica empieza a llegar

Los vehículos terrestres no tripulados, conocidos como UGV, ya no son simples prototipos.

Ucrania los emplea cada vez con mayor frecuencia para misiones que hace apenas unos años solo podían realizar soldados.

Entre ellas:

  • transporte de munición;
  • suministro de agua y alimentos;
  • evacuación de heridos;
  • reconocimiento;
  • colocación de minas;
  • ataque directo contra posiciones enemigas.

Cada misión realizada por un robot supone un soldado menos expuesto al fuego enemigo.

Y eso, en un conflicto de alta intensidad, puede marcar la diferencia.

El Milrem THeMIS

Uno de los modelos más conocidos es el Milrem THeMIS, desarrollado en Estonia.

Su diseño modular permite instalar:

  • ametralladoras;
  • sensores;
  • equipos médicos;
  • plataformas logísticas;
  • sistemas de guerra electrónica.

Más que un robot de combate, actúa como una plataforma adaptable a distintas misiones.

Robots armados

Los nuevos UGV ya no se limitan a transportar material.

Algunos incorporan:

  • ametralladoras;
  • lanzagranadas;
  • explosivos;
  • sistemas de vigilancia.

En Ucrania ya se han difundido imágenes de robots terrestres participando directamente en operaciones ofensivas, reduciendo la necesidad de exponer tropas durante las primeras fases del asalto.

El objetivo no es sustituir completamente a la infantería.

Es enviar primero a las máquinas.

Los drones marítimos: el arma que ha sorprendido al mundo

Si los robots terrestres resultan poco conocidos, los drones navales lo son aún más.

Y, sin embargo, han protagonizado algunos de los golpes más importantes de la guerra naval moderna.

Durante décadas se pensó que para enfrentarse a una gran marina eran necesarios destructores, fragatas y submarinos.

Ucrania ha demostrado que eso ya no siempre es cierto.

Con embarcaciones no tripuladas relativamente baratas ha conseguido atacar instalaciones portuarias, buques militares y obligar a la Flota rusa del mar Negro a modificar parte de su despliegue y sus medidas de protección.

MAGURA V5

El MAGURA V5 es probablemente el dron naval más conocido del conflicto.

Sus principales características son:

  • navegación autónoma o remota;
  • alta velocidad;
  • gran alcance;
  • carga explosiva suficiente para dañar seriamente buques.

Su bajo coste comparado con un buque de guerra crea un enorme desequilibrio económico.

Un sistema relativamente barato puede poner en peligro plataformas valoradas en cientos de millones de euros.

Sea Baby

Otro de los protagonistas ha sido el Sea Baby, empleado por Ucrania para ataques contra infraestructuras y embarcaciones.

Su diseño demuestra que la innovación ya no depende únicamente de grandes industrias militares.

La rapidez para adaptar estos sistemas se ha convertido en un factor decisivo.

El siguiente paso: operaciones completamente robotizadas

Quizá el cambio más importante no sea cada plataforma por separado.

Sino su combinación.

Imaginemos una operación como esta:

  1. Un dron aéreo detecta una posición enemiga.
  2. Un dron marítimo transporta un robot terrestre hasta la costa.
  3. El robot desembarca.
  4. Ataca la posición.
  5. Todo ello sin que ningún soldado haya entrado todavía en contacto directo con el enemigo.

Hace apenas unos años habría parecido una escena de ciencia ficción.

Hoy ya empiezan a aparecer operaciones experimentales que apuntan en esa dirección.

¿Por qué están cambiando la guerra?

Su éxito no se debe únicamente a la tecnología.

También responde a una cuestión económica.

Coste

Un robot puede costar decenas de miles de euros.

Destruir un vehículo blindado puede suponer pérdidas de varios millones.

La relación coste-beneficio resulta extremadamente favorable.

Menos bajas

Cada misión realizada por un sistema no tripulado reduce el riesgo para los soldados.

Producción rápida

Muchos componentes proceden incluso del mercado civil.

Esto permite fabricar nuevos sistemas con gran rapidez.

Adaptación constante

Mientras un carro de combate tarda años en diseñarse, un dron puede modificarse en cuestión de semanas para responder a nuevas amenazas.

Pero no son invencibles

Estos sistemas también presentan importantes limitaciones.

  • Guerra electrónica.
  • Inhibidores de señal.
  • Dependencia de comunicaciones.
  • Autonomía limitada.
  • Condiciones meteorológicas.
  • Vulnerabilidad frente a armas antidron.

Por eso no sustituirán completamente a los ejércitos tradicionales.

Al menos, no a corto plazo.

¿Cómo será la guerra dentro de diez años?

Todo apunta a que veremos:

  • enjambres de robots;
  • inteligencia artificial coordinando múltiples plataformas;
  • logística totalmente automatizada;
  • evacuaciones robotizadas;
  • barcos sin tripulación;
  • vehículos terrestres autónomos.

La cuestión ya no es si estas tecnologías llegarán.

Muchas ya están combatiendo.

Lo que todavía desconocemos es la velocidad con la que transformarán los ejércitos.

Conclusión

Durante más de un siglo, conquistar una posición significaba enviar primero a la infantería.

Hoy esa lógica empieza a cambiar.

Cada vez es más habitual que los primeros en acercarse al enemigo sean máquinas.

Los drones terrestres y marítimos aún representan una parte pequeña del campo de batalla, pero su evolución está siendo extraordinariamente rápida.

Puede que dentro de unas décadas recordemos la guerra de Ucrania como el conflicto en el que comenzó una nueva era militar.

No porque aparecieran los drones.

Sino porque empezaron a combatir entre ellos antes incluso de que llegaran los soldados.