La defensa aérea se ha convertido en uno de los elementos más importantes de la guerra moderna. Desde el inicio de la invasión rusa, Ucrania ha dependido en gran medida de sistemas occidentales para proteger sus ciudades e infraestructuras críticas.
Entre los más conocidos se encuentra el sistema estadounidense Patriot, diseñado para interceptar aviones, misiles de crucero y misiles balísticos. Su elevada precisión lo ha convertido en una de las piezas clave de la defensa ucraniana.
Otro sistema destacado es el IRIS-T SLM alemán, especialmente eficaz contra objetivos aéreos de corto y medio alcance. Su rapidez de reacción y precisión han sido muy valoradas por las fuerzas ucranianas.
Por su parte, el sistema franco-italiano SAMP/T aporta una capacidad adicional frente a amenazas complejas y complementa a otros sistemas desplegados en el país.
La combinación de estas plataformas demuestra cómo la defensa aérea multinivel se ha convertido en un requisito imprescindible para cualquier nación que quiera proteger su espacio aéreo frente a amenazas modernas.

